Monday, March 22, 2010

No tengo 25 ni 30 años, eso quiere decir que estoy entre dos etapas de la vida que son importantes y en las que ya debería tener claro lo que quiero en la vida.
Pero ¿qué tan mal sería que aún no tuviera las cosas tan claras y que no me tome en serio la mayoría de los asuntos que las mujeres consideran normales?, con eso me refiero al tema, pareja e hijos.
Está claro que en la época en la que estamos, las mujeres vociferan que no quieren tener hijos hasta tener una carrera consolidada, sin embargo eso no me parece tan cierto, todas mis amigas de infancia tienen hijos, y muchas amigas de mi edad están con sus novios y pretenden casarse o no les importaría tener un hijo, si al final, tienen una pareja consolidada, entonces ahí mi punto, creo que las mujeres cuando estamos solas recién nos acordamos del discurso de que “sola estoy mejor” y casi quiero vivir una vida como Samantha Jones de Sex & The City.

Como estoy en mi límite de edad, según las reglas de la mujer chilena, ya debería haberme enamorado mil veces y haber sufrido por amor dos mil veces más, pero en realidad no me ha pasado nada de eso.

Me considero una mujer inusual, no me pasan las mismas cosas que les pasa a las mujeres “normales”, aunque probablemente todas las mujeres pensemos eso.
Tampoco quiero llevar la misma vida que las demás y creo que mi destino tampoco está tan claro, tal vez mañana se me ocurrirá otra cosa para hacer, por ahora sé que estoy saliendo de una etapa en la que estaba obsesionada con la idea de tener a un hombre a mi lado, Matías, este tipo a primera vista tiene todo lo que una mujer quisiera, exitoso, seguro de sí mismo, una gran personalidad y guapo, pero al conocerlo muchas saldrían corriendo, yo, sin embargo no, quería cambiarlo.

Ahí descubrí que soy bastante más parecida a todas las mujeres, porque tengo eso que llaman el instinto maternal.
Matías, no es para nada es mejor hombre del mundo, resulta que lo conocí mientras estaba en una relación y con el tiempo también descubrí que es un mujeriego inmaduro.
A pesar de eso mi obsesión crecía cada día y quería estar más cerca de él.

Qué nos hace a las mujeres intentar con vehemencia enamorarnos de cualquier hombre?
No me convenzo que pueda ser la soledad, yo he estado sola por bastante tiempo y la verdad es que no me da miedo, al contrario, a veces hasta pienso que me he acostumbrado…